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¿Qué es el DRENAJE LINFÁTICO?

El drenaje linfático se basa en masajes no agresivos, en los que el profesional va tocando las zonas del cuerpo donde la linfa se encuentra estancada, para permitir mediante estos masajes que pueda fluir de nuevo y así favorecer la regeneración de los órganos y recuperar el buen estado del torrente sanguíneo. Principalmente, se utiliza en el campo de la oncología, para tratar linfedemas y leucemia, pero en otro orden también se utiliza para patologías menos graves, como edemas estancados, celulitis o complicaciones linfáticas tras alguna operación de cirugía estética.

¿En qué nos puede ayudar el DRENAJE LINFÁTICO?

Es muy importante que la linfa circule bien por el organismo, ya que se trata de un líquido vital para nuestra existencia; a diferencia de la sangre, sólo circula en una sola dirección, desde los órganos hasta el corazón, aportando oxígeno y nutrientes a las diversas células por las que pasa, y a su vez arrastrando virus y gérmenes para desecharlos. Por tanto, además de ejercer un importante papel de limpieza, también lo hace como protección y defensa del organismo.
El uso de estos masajes para fines estéticos está siendo muy utilizado, puesto que se trata de un tratamiento que, si bien a largo plazo, puede ayudar a eliminar las toxinas del cuerpo y las grasas acumuladas, como la celulitis, de forma natural y sin ninguna intervención quirúrgica. Además, gracias a su efecto limpiador, la piel tiene un mejor aspecto en general.

 

Drenaje Linfático
 
 
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